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3 de mayo de 2011

De obras maestras.

Una ¡Obra de Arte!, eso fue lo que dije cuando salí de ver por primera vez Wall-E ya que me dejado más que impresionado. Y es que, más allá del implícito mensaje ecologista que todos los medios de comunicación resaltaron en su momento de la película, Wall-E hace referencia a tópicos que a primera vista se pierden, pero que poniendo un poco de atención son fáciles de encontrar y comprender.


La trama la mayoría la sabe, Wall-E es un robot que se encuentra sólo en la tierra y que por 700 años se a dedicado a comprimir y apilar en bloques la basura que los “cerdos humanos” dejamos atrás mientras que decidimos irnos a las estrellas a descansar de la “terrible y cansada” vida que teníamos en la tierra –y de paso seguir contaminando, sólo que ahora es el espacio”.


En estos 700 años pasaron muchas cosas, siendo las principales, que la mayoría de los Wall-E –que es un acrónimo de su verdadero nombre en inglés- dejaron de funcionar con el paso del tiempo y en apariencia este Wall-e es él único que continua funcionando y cumpliendo con su “directiva” todo y cada uno de los días de su vida.


Pero como es de suponerse la soledad es un lugar tan vació que bueno, en ocasiones uno se aburre y comienza a volverse ocioso y a investigar para que sirven las cosas que lo rodean, y con tanta basura a su alrededor pues Wall-E comienza a generar una curiosidad por saber “para qué” funcionaba cada cosa, aunque claro en ocasiones el uso que les da él no es el mismo le daban los humanos.


Y aquí es cuando las cosas comienzan a cambiar y se convierten de una simple historia para niños a una verdadera obra de arte, y no sólo lo digo por la manera en la que visualmente se nos explica la manera en la que un robot ha generado sentimientos, miedos, curiosidad, empatía, amistad, pero sobre todo sorpresa y necesidad de cariño y amor, sino por lo que después vera el espectador.


Cierto, sé que para muchos de los lectores de esta columna no es nada nuevo que un “robot” evoluciones y con el tiempo presenté actitudes humanas e incluso llegue a ser más humanos que sus creadores, pero esa premisa es tan sólo es la principio de lo que vendrá –según yo- después.

Hasta ahí la película corre normal, el mensaje ecologista –sí es que realmente existe explícitamente- se hace presente en todo momento y bla, bla, bla, entonces Wall-E conoce a Eva, un robot por mucho mejor diseñado y más sofisticado que nuestro compactador de basura –que aquellos que vivimos en los ochenta nos hace recordar a otro robot cuadrado y simpático también- y que un día es dejada por una nave de exploración en la tierra.


La directiva de Eva es simple explorar y recolectar datos de la superficie terrestre para saber si es habitable otra vez, con lo que no cuenta Eva es con Wall-E quién en un principio parecerá distraerla de su misión por quererle enseñar su casa –sí, porque Wall-E tiene casa- y todas las cosas que a lo largo del tiempo ha recolectado, mismas que en manos de Eva funcionan mucho mejor.


Pero será entre una de esas cosas que Wall-E ha recolectado que Eva encontrara el principal elemento de su directiva mismo que al encontrarlo protegerá dando por terminada su misión y dejando una vez más a Wall-E sólo, aunque ahora él intentará por todos los medios posibles no perder a la única “amiga” –aunque tiene una mascota- que ha tenido en todo este tiempo.


Es ese deseó de no perder a Eva que lleva a Wall-E a encontrarse con un lugar en donde los Robot tienen el control de las cosas, incluso de aquellos quienes los crearon, es así como Wall-E conoce por primera vez a los seres humanos, sí los mismos seres humanos que lo crearon y que lo dejaron trabajando para recoger todo lo que ellos desecharon.


Pero estos “seres humanos” no lo son tanto, al menos no como tú y yo lo somos ya que en 700 años se evoluciona o se involuciona tanto como se quiera y desgraciadamente en ocasiones pareciera que el ser humano, aun con todo lo grande que puede ser, también puede ser muy pequeño, tonto, pero sobre todo olvidadizo.


El Axioma es la utopía que V.i.K.I de Yo Robot (y muchos otros) quiere crear y que falla al intentarlo, es decir, el lugar en donde los seres humanos ya no se lastimen unos a otros, en donde los robots los cuiden de todo, incluso de ellos mismos y en el que nada, absolutamente nada pase sin que ellos –los robots- lo sepan y que preservaran cueste lo que cueste. La diferencia entre V.I.K.I y la computadora del Axioma es que mientras la primera busca su objetivo mediante “revolución” la segunda apuesta más al confort y al olvido.


Es así como Wall-E en su camino por encontrar a su amiga ve en lo que los humanos se han convertido, masas amorfas que han perdido control de sus cuerpos y que no pueden hacer nada por ellos mismos, vamos ni siquiera interactuar entre ellos aunque estén a unos cuantos centímetros de distancia, ya no digamos pensar sin que la pantalla frente a ellos se los diga.


La ironía –o se supone que lo sea- es que dentro de toda esta podredumbre y asquerosidad enmarcada en impecable limpieza y orden, es que un pequeño robot, una forma de vida artificial sea la única “cosa” viva que recuerde y le de significado a esa palabra “vivir”.


De esa manera continua la película hasta llegar al momento en el Eva se da cuenta de lo que Wall-E comienza a significar para ella y de todo por lo que ha tenido que pasar para protegerla y ayudarla a que cumpla con su directiva, pero para su desgracia –y como siempre ha de ocurrir- esa revelación le llega tarde y pierde a su amigo antes de poder “tomarle de la mano” –y no, no les estoy diciendo el final-.


Por todo eso –y muchas otras cosas- Wall-E no es una película para niños sólo por ser de “dibujos animados” aunque la mercadotecnia este dirigido para los niños, ya que estos muchas veces se aburren al ver una película sin diálogos que les pida tener enfocada toda su atención en la pantalla.


Desde mi muy maleado y poco confiable –para algunos- punto de vista Wall-E es una verdadera obra de arte y como tal un buen objeto de estudio y reflexión, de manera muy Light y somera, -claro- pero al final, si vez Wall-E y te hace pensar al menos un poco de lo que viste entonces quiere decir que cumplió con su objetivo, si no, pues entonces has perdido el tiempo leyendo esta columna –por lo cual te pido disculpas- y creo que mejor deberías de regresar a ver las telenovelas del canal de las estrellas.





Para Adolescentes y Adultos
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