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5 de septiembre de 2011

Hombres y Héroes No.31 Carrera a la Libertad.‏

Adaptación: Remy Bastien

Guion: M. Arce

Dibujo: Marco A. Palencia

Portada: Rodolfo Perez

Publicado en México por Novedades Editores

el 23 de Marzo de 1988


A la captura y muerte de Don Miguel Hidalgo y los primeros caudillos de la Guerra de Independencia, pareció de pronto que el movimiento insurgente estaba derrotado, pero la antorcha de la libertad encendida por el padre de la patria fue recogida por incontables valientes que prosiguieron la lucha, esta es la historia de uno de ellos, pues poco a poco la guerra de independencia iba extendiéndose en todo el territorio de la Nueva España, el ejército insurgente principal estaba a las órdenes del cura de Dolores, este ejercito era realmente la más temida fuerza que se oponía a las fuerzas del virrey Venegas, pero el ejército de Hidalgo sufrió su primer descalabro serio el 7 de noviembre de 1810, en la batalla de Aculco, dando pie a la huida de Hidalgo a Valladolid; conocida hoy como Morelia; y Allende huyo a Guanajuato, animados por aquella victoria, las fuerzas realistas siguieron en feroz campaña por recuperar las plazas tomadas por los insurgentes.

El general en jefe de los realistas, era Félix Maria Calleja del Rey, un hábil y experimentado militar, que contaba, obviamente, con tropas bien armadas y disciplinadas, dando lugar a la recuperación de parte de Callejas a la recuperación de Guanajuato el 25 de noviembre, misma que había caído en manos insurgentes el 28 de septiembre, tras la toma de la Alhóndiga de Granaditas, al día siguiente de este hecho Hidalgo llegaba a Guadalajara, donde durante algunos días, organizaría la guerra de independencia, legislando y nombrando jefes, pero para enero Hidalgo estaba nuevamente en marcha y el día 17 cerca de Guadalajara, en las inmediaciones del Puente de Calderón, se toparon con las tropas de Calleja, pero con estas tropas con Hidalgo, jefes como Allende arengaban a los independentistas, así otros militares como Juan Aldama y Jose Mariano Jiménez, habían contribuido enormemente a la organización y entrenamiento de las tropas de Hidalgo, pero aquel 21 de enero de 1811, el destino se puso en contra de los insurgentes, pues uno de sus vagones cargado con municiones exploto de pronto, dejando un caos dentro de las tropas y dando pie a su inminente derrota.
Aunque muchos de los líderes del movimiento insurgente lograron huir, desgraciadamente, poco después, en Acatita de Bajan, Coahuila, hidalgo, Allende y otros jefes fueron capturados en una celada tendida por Ignacio Elizondo y para el mes de junio fueron condenados a muerte y fusilados, dejando así lo que quedaba del ejército que seguiría a las órdenes de Ignacio Lopez Rayón, mientras en el sur, Morelos también seguía adelante, y en esos dos caudillos caía principalmente la Guerra por la Independencia, pero a todo lo ancho de la Nueva España, además de los dos ejércitos de Morelos y Rayón, docenas de hombres patriotas, con escasos recursos libraban una feroz lucha de guerrillas, siendo en Michoacán, donde uno de los más bravos guerrilleros era Manuel Villalongin, atrevido y diestro jinete, del cual solo se sabe que nació entre 1775 y 1780 en la provincia de Valladolid, Michoacán.
Con Hidalgo, Allende y los demás caudillos, Villalongin combatió en la tristemente célebre batalla de Puente de Calderón, al igual que tantos otros insurgentes, nada pudo hacer contra la confusión generada por la explosión del vagón de municiones, quedando en quebrado el movimiento, teniendo que huir junto con un puñado de jinetes que sobrevivieron, Villalongin y un grupo de valientes hombres tomaron la decisión de que a pesar de ya no ser parte de un gran ejército, ellos a su manera y en menor número, pero irían causando estragos entre el ejército enemigo, cerca de la provincia donde Villalongin nació, causando muchas bajas mientras atacaban a los realistas, ya sea atacando su retaguardia o bien de noche los atacaban mientras dormían, ya sea con machetes o ahorcado al enemigo, todo tipo de maniobras eran válidas, por ejemplo en una ocasión un grupo de estos hombres al mando de Villalongin se dejó ver, para que fueran vistos y perseguidos, solo para preparar una emboscada y con esto causar mucho malestar en las filas enemigas.
Manuel Villalongin sin embargo como todos, tenía su familia en su esposa Josefa, a la cual tenía que visitar en Valladolid de forma furtiva, pues aunque su nombre era conocido por el enemigo, su rostro no lo era y con esto lograba llegar con su esposa a quien veía de vez en cuando y con quien profesaba un gran amor, pero el tiempo que pasaba con ella era poco, pues la lucha tenía que continuar, pero para su desgracia a Valladolid llego a gobernar el déspota realista Torcuato Trujillo, que no era más que un cobarde que buscaba matar a Manuel por cualquier medio necesario, el cual al saber que muchas de las esposas de los hombres que estaban con Manuel Villalongin Vivian en esta ciudad, ordeno arrestar a todas por ser consideradas como sospechosas, pero esto fue escuchado por algunos hombres que estaban infiltrados en el pueblo y que pusieron en manos de uno de ellos, la responsabilidad de avisar a Villalongin de este cobarde hecho, quien en ese momento daba con sus hombres uno de los mejores golpes en contra de la corona del rey, así que cuando Torcuato se enteró de esto, juró vengarse de Villalongin, llevando más lejos su cobardía.
La esposa de Manuel Villalongin fue entonces condenada a morir, por lo que de inmediato Villalongin fue notificado de esto, acudió con sus hombres a Valladolid para liberar a sus esposas, pero a dos días de haber sido condenada Josefa Huerta, al oriente de la ciudad de Valladolid, un grupo de treinta hombres comandados por Villalongin ataco a los primeros hombres que se les toparon en busca de la libertad de su esposa, pero quince hombres de Manuel se quedaron a vigilar la entrada de la ciudad y el resto fue detrás de los realistas mismos a los que mataron sin pero alguno, llegando hasta la casa donde Josefa estaba prisionera, llegando Villalongin con su caballo hasta la puerta misma de la habitación de su esposa, a la que rescato de la muerte, dejando a su esposa en manos de otro insurgente para que la pusiera a salvo, mientras él y el resto de sus hombres cerraban la entrada de la ciudad y preparaban un ataque feroz, en el que mataron a más hombres de Torcuato Trujillo, este hecho lleno de ilusión a mucha gente que celebro este hecho y alentó a la independencia, mientras a lo largo de los años Villalongin y su gente siguieron causando estragos en las filas realistas, pero irónicamente Manuel Villalongin murió desarmado durante el primero de noviembre de 1814, durante una fiesta en compañía de su gente que se sentía segura, ese fue el final para Manuel que en pocos años gano fama de temerario y conquisto la gloria de patriota, hoy en día en Puruandiro, en Morelia y en otros puntos de la Republica que ayudo a forjar, en calles y parques se honra su memoria y su nombre.
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