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28 de junio de 2011

De Nosotros…

El Castor dice: “Todos necesitamos un amigo”, pero por sorprendente que parezca no es la única verdad que le grita al mundo a todo pulmón, el Castor también nos enseña que: “Tarde o temprano todos estamos atrapados en una caja de recuerdos, cuyas paredes están formadas por esposas que no nos comprenden, hijos que no nos quieren, trabajos que no nos gustan y una vida en la que fingimos ser felices”.

Pero el Castor no es más que la representación de todos los pensamientos reprimidos que tienen Walter Black, quien se infiere lleva más de una década deprimido, tiempo en el que ha intentando todo para salir de ella sin éxito, logrando tan sólo alejar a su familia, llevar a su compañía a la bocarrota y a el mismo a un estado de catatonia viviente sin que se le pueda sacar una sola palabra.

Para Walter es el final de su carrera y su vida, por lo que, al no quedarle nada porque vivir, decide que ya es todo lo que tiene que dar en esta vida y por ello toma una decisión, la decisión!!! Pero esa noche no termina como debería y a la mañana siguiente un viejo títere de Castor aparecerá pegado a su mano.

A partir de ese momento el Castor será la voz de Walter, a través de él este insípido ser humano le dirá al mundo que lo rodea todo lo que nunca se ha atrevido a decir, y con ello buscara ser libre y feliz por primera vez en su vida, pero aunque para Walter es su liberación, para quienes lo rodean será un paso previo a la locura total.

Todos lo aceptan (al menos por el momento) y deciden seguirle el juego, de tal suerte Walter comienza a mejorar la relación con su esposa y su hijo menor, en el trabajo toma acciones para que la empresa que dirige resurja de las cenizas y prepare ese algo que necesitan para volver hacer los primeros.

Pero aunque por primera vez en su vida todo marcha bien, Walter no logra conectarse con su hijo mayo que además de ganarse dinero haciendo cosas para los demás, quiere llamar la atención de “la chica” de la escuela y de paso tratar de borrar todo rastro de similitud que tenga con su padre que ante sus ojos ya es un perdedor.

El principio del renacimiento de Walter es apoteósico e imparable, es todo lo que quiso ser siempre e incluso más, sólo que hay un pequeño problema, el Castor que Walter no suelta para nada, ni siquiera para la cena de su aniversario, que como es de suponerse fastidia a todos al tener que convivir con el muñeco en todo momento.

Y es justo en ese punto de quiebra que las cosas que iban también comenzaran a complicarse y aun cuando el Castor dice verdades tan crudas y dolorosas como las que mencione al principio del post, pero que son tan reales que duelen, no sólo a los que rodean a Walter, sino a él mismo que no encuentra la manera de ser él mismo y no ser el Castor.

El clímax es extremadamente intenso, el final es revelador y el final, final es simplemente un reencuentro con todo aquello que hemos perdido a lo largo de los años, y no me refiero sólo a Walter, si a todos y cada uno de nosotros que en algún momento nos hemos dejado encerrar en esa “caja de recuerdo” en lo que se han convertido nuestras vidas.

Para fines prácticos el Castor es tan sólo la presentación física de los métodos que todos utilizamos para evadir la realidad que no rodea como son: el alcohol, las drogas, el cigarro, nuestros muñecos de peluche, nuestras mascotas o una pantalla de computadora tras la que vivimos la vida que no podemos vivir allá afuera.

A la larga el Castor se vuelve un personaje por si sólo, tiene una personalidad, sus gestos son “reales” lo que vuelve a Walter el verdadero títere de muñeco de peluche, todo se vuelve tan real que incluso hay momentos en el que Walter esta desecho y es el muñeco quien lo obliga a continuar con todo lo que esta haciendo.

El Castor es todo aquello que no sale cuando perdemos el control sobre nuestras inhibiciones, cuando no nos importa lastimar a los demás al decirles sus crudas verdades aunque nos aleje de la gente, es esa necesidad implícita de aceptación y necesidad de cariño que todos tenemos a lo largo de nuestras vidas.

Pero a la larga el Castor también es nuestro egoísmo, nuestro miedo más profundo a ser lastimado y nuestro más avanzado sistema de autodefensa para evitarlo, es todo lo que queremos llegar hacer pero que no nos permitimos, porque estamos tan “amaestrados” por quienes nos rodean que hemos olvidado en realidad lo que somos.

Si ustedes piensan que les he arruinado la película con todo lo que les he contado hasta aquí, están muy equivocados porque lo que ví en The Beaver (o mi otro yo, como le pusieron aquí) y la revelación que tuve no se alcanzan a describir en unas pocas líneas de un post, cada uno tendrá que ver al Castor, porque cada uno encontrara la respuesta que está buscando.

Al final el Castor tiene razón, “Todos necesitamos un amigo”, alguien con quien poder ser nosotros mismos en todo momento y no tenernos que ocultar de ellos, y a unos días de que se cumpla un año de cierto evento he descubierto que yo también tenido a un Castor a mi lado en quien he proyectado todo mi cariño, bueno aunque en realidad a sido más de uno y no son precisamente Castores.

No pierdan la oportunidad de ver The Beaver antes de que la quiten de las salas de cine ante el inevitable estreno de Transformers 3, créanme cuando les digo que les va gustar y mucho.



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